Nuestros gritos y pancartas llenas de contenido contrastaban en el atardecer penquista con el bullicio oficialista y farandulero que acompaña esa verdadera gesta de la limosna que es la Teletón.
Aún así, las mujeres supimos imponer nuestra fuerza y nuestra alegría en una marcha distinta y creativa que llamó la atención a más de algún transeúnte del Paseo Barros Arana.
1 comentario:
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